Bacarat y su historia


Aunque sus reglas son sencillas se requiere un gran estilo y equilibrio que sólo da la práctica continua y el conocimiento de todas sus reglas a la perfección.

Pertenece a los juegos de casino denominados contra la banca, ya que el jugador no se enfrenta a otros contrincantes sino al propio banco o banca.

El surgimiento del baccarat tiene lugar en Europa y su nombre varía entre el de bacarat o bacará. Es uno de los juegos preferidos entre los amantes de las partidas de naipes.

Nace para algunos en Italia, mientras que otros lo derivan del “chemin de fer” (tren) o “baccarat en banque” (bacarat en banca) francés.

Así tomó distintas formas de juego y cantidad de cartas en el sabó ya en el siglo XIX.

Ganó gran prestigio entre la aristocracia europea y entró luego a los casinos como juego de culto de la clase alta.

El juego se maneja por las variedades. Así se puede jugar con 52 cartas, hasta llegar a 6 mazos completos. Y la mesa de juego o tableau puede ser oval o cuadrangular. También se pueden registrar en casinos del mundo salones exclusivos de bacarat, para garantizar la privacidad a los jugadores, que por cierto apuestan fuertes sumas de dinero.

Las apuestas del jugador pueden ser tres: a punto, a banca o a empate. En cambio al croupier sólo se le permite apostar a la banca.

Luego de realizar la apuesta la tensión se genera en la espera de cuál de las dos partes obtendrá el número más aproximado a 9 puntos, según el valor que tengan las cartas en juego.

Para esto se reparten en un sabó 4 cartas -comenzando por la mano del jugador- del mazo que éste contiene y que se mezclan totalmente luego de cada partida. Se considera mano ganadora a la que se aproxima más a 9 puntos. Además de ganar o perder, se puede dar la posibilidad de que haya un empate, o que se deba dar una tercera carta, que en ese caso es abierta.

Ahora estamos listos para jugar, sólo hace falta saber el valor de cada carta: los ases valen un punto, los 10 y las figuras valen cero puntos y las demás cartas conservan el valor que posee cada una.

La originalidad de este juego está en que la suma de 10 puntos vale 0 (o bacarat) y que a la suma total se le saca la primera cifra: 9 y 5 no es 14 sino 4, 8 y 9 suma 7 y así sucesivamente.

El bacarat es un juego apasionante que gana cada vez más adeptos. Y esto se debe a varias razones. Es el juego ideal para los que gustan de realizar apuestas constantes y altas. Se sabe que es un juego rápido y ágil, con apuestas en cada partida, lo que mantiene la emoción. Y por otra parte, no es puramente un juego de azar, aunque sus reglas son fácilmente aprendidas. La estrategia de cada jugador está en saber elegir cuál de las tres apuestas realizar… ¡y cuándo retirarse a tiempo!

Ya que, como todo juego, la mayor sabiduría está en comprender que no todas las manos serán las ganadoras ni la suerte nos acompañará todo el tiempo.